El blog de Eduardo Morón
Mis opiniones sobre temas diversos sobre economía y política en el Perú y en el mundo.
Saturday, March 10, 2012
La reforma incompleta
Publicado por
Eduardo Morón
En pocos días el Ejecutivo cumplirá su promesa de entregarle al Congreso una propuesta de reforma del sistema de pensiones en el Perú. El diagnóstico es clarísimo. La mayoría de los trabajadores (7 de cada 10) no tienen acceso a una pensión luego de cumplir su edad de jubilación. Esto no es una falla del sistema privado o del sistema público de pensiones. Esto es una característica de nuestro mercado de trabajo. La gran mayoría de los trabajadores en el Perú no tienen empleos permanentes y formales durante toda su vida laboral. Esta baja frecuencia de cotizaciones hará que las pensiones sean bajas porque simplemente se ahorró poco y tarde.
Frente a esto uno puede mirar los sistemas previsionales (privado y público) y darles con palo por múltiples razones. El punto que quiero quede meridianamente claro es que es inútil buscar ampliar la cobertura con pequeñas modificaciones a los actuales sistemas. Esos 7 de cada 10 trabajadores que hoy no tienen cobertura no se afiliarán mágicamente a algún sistema previsional aportando su plata. Si pensamos así es porque en realidad no estamos pensando.
Es cierto que hay mucho espacio para mejorar lo que hoy tenemos en el sistema privado. Pero si el foco de la reforma se queda exclusivamente en el sistema privado estaremos dejando pasar como normal que más de la mitad de los actuales afiliados al sistema público al momento de jubilarse recibirán una notificación diciendo que no les corresponde pensión, pues no alcanzaron a tener suficientes años de aporte. Así como lo lee. Ese sistema es regresivo, pues con los aportes de personas de bajos ingresos se subsidia a otros de ingresos más altos o al menos más regulares.
Si la reforma sólo se concentra en el sistema privado de pensiones será una reforma incompleta. Irrelevante para la gran mayoría de los trabajadores en el Perú y positiva para una minoría. Será un muy buen primer paso en mejorar el sistema que debería ser la base de cualquier reforma mayor. En el camino, se puede diseñar un sistema que ofrezca una protección mínima a aquellos que hoy no tienen nada. La responsabilidad de la política pública es pensar en el problema mayor, no sólo en el que se puede resolver.
Publicado en El Comercio, Marzo 10, 2012
Saturday, February 25, 2012
Competitivos con y sin China
Publicado por
Eduardo Morón
La versión miope y simplona de la gestión macroeconómica sugiere que basta ponerle velitas al buen viento que viene de China y basar nuestro crecimiento de la próxima década en ese factor. Claro, si China siguiera creciendo a tasas por encima de 5 por ciento, países como el Perú verán como el ingreso por habitante sigue una marcha frenética. Esto genera un riesgo de complacencia. ¿Para qué hacer algo más si así nos va estupendo?
Sin embargo, son cada vez más las voces que advierten sobre la posibilidad de que China pronto encuentre que su modelo es insostenible y se vea forzado a aceptar un ajuste drástico que implicará una reducción abrupta en su crecimiento, y por consiguiente en el nuestro.
¿Qué hacer? Mejor dicho, qué hacer hoy para cuando eso suceda, pues esto eventualmente sucederá. Una primera forma de enfrentar este riesgo es mostrar la necesidad de empujar el carro de la competitividad. El MEF acaba de anunciar su nueva agenda en la materia, y en ella se establece con claridad siete pilares y se detallan, con responsables y plazos, 60 metas para hacer más competitiva la economía peruana.
En esta visión se opta por mejorar el piso común para los empresarios. Si cumplimos las 60 metas, tendremos mejor infraestructura, será más fácil constituir una empresa, estaremos mejor integrados al mundo, etc. El problema con este enfoque es que sin duda estamos de acuerdo en los siete pilares, pero no es tan claro que las 60 metas tengan un retorno tan importante en el camino de ser más competitivos. No es que estas 60 acciones estén mal orientadas. Sin duda la economía andaría mejor si se alcanzaran al menos parcialmente dichas metas. Mi duda es si será suficiente esfuerzo si China deja de ser nuestro motor de crecimiento.
Una manera diferente de plantear el problema es si sabemos hacia donde deberíamos ir como economía si China se detiene en seco. Cuando uno mira al mundo, observa que la flexibilidad de la economía norteamericana le permite a diferencia de la europea empezar a salir de la crisis. ¿Queremos saber el camino o estar seguros que tenemos los músculos para caminar a donde corresponda? Mientras discutimos vamos cumpliendo con la agenda planteada por el MEF, ¿no?
Publicado en El Comercio, Febrero 24, 2012
Thursday, February 23, 2012
Obstáculos a la bancarización
Publicado por
Eduardo Morón
El crédito (en todas sus modalidades) es una de las variables que ha crecido más en los últimos años. El ritmo ha sido tan alto que muchos sugieren que estamos en una burbuja inmobiliaria impulsada por financiamiento excesivo. Lo cierto es que en buena medida nos estamos recuperando de un largo período de poco crédito formal y por lo tanto hay mucho espacio para seguir creciendo. Sin embargo, este camino no ha estado libre de obstáculos. En realidad tanto del lado de la demanda como de la oferta hay muchas razones por las cuales dar (y tomar) crédito se hace difícil. Y si ahora está de moda hablar de inclusión, uno de esos espacios donde falta mucha inclusión es en la parte financiera.
Empecemos por los factores de demanda que limitan el acceso a servicios financieros. Lo primero es que la gente en Perú tiene –en promedio- ingresos bajos y volátiles. Esto reduce el respaldo más importante para ser sujetos de crédito. Dar un crédito chico es caro respecto a un crédito grande. Si los ingresos son bajos, no sólo el riego de no pago es mayor sino que la operación es más costosa. Si hoy tengo un trabajo y mañana no, soy un sujeto de crédito más riesgoso. Por eso aún vemos tasas de interés que parecen altas. Lo segundo es que estos productos financieros no son fáciles de entender por la mayoría y eso hace que muchos prefieran no pisar este mercado. La mayoría no entiende como calculan las tasas, no sabe cuáles son las comisiones que si pueden cobrar, y no puede evaluar si lo que le conviene es un préstamo a 6 meses o a un año.
Del lado de la oferta también hay piedras en el camino de la inclusión financiera. Lo más importante es que el futuro deudor no sabe cómo informarle de manera creíble a su potencial acreedor que es un buen cliente. Lo segundo es el balance de poder entre acreedor y deudor. Si el acreedor puede cobrarse cualquier deuda de manera muy fácil entonces no interesa el primer obstáculo y descuidará la evaluación de sus clientes porque siempre podrá cobrar sus deudas. Si el balance está del lado del deudor, entonces los acreedores sólo querrán protegerse y prestarán poco y caro. Por eso se necesita un buen balance y un Poder Judicial u otras instituciones (por ejemplo, la Defensoría del Cliente Financiero) para resolver potenciales conflictos de manera justa, clara y rápida.
Hace unas semanas, Indecopi resolvió permitir que se compensen deudas y eso ayuda a ofrecer un mejor colateral, sobre todo para aquellos clientes chicos que tienen pocas cosas que ofrecer como colateral. Esta medida fortalece el proceso de inclusión financiera. El Perú tiene un ratio de crédito sobre PBI de 32 por ciento y debería estar en 40 por ciento. Estamos avanzando, pero miremos el tamaño y el costo del mercado informal de crédito para saber cuánto falta aún.
Publicado en Economía sin Anestesia, Febrero, 2012
Saturday, January 14, 2012
Indecopi y los incompensables
Publicado por
Eduardo Morón
Todos nos equivocamos pero pocos nos rectificamos. Cuando el Estado lo hace siempre cabe un espacio de suspicacia. Hace un par de semanas, Indecopi sorprendió dando un vuelco en su posición respecto a si los bancos pueden compensar deudas no pagadas. Producto de un par de quejas, se había puesto en cuestión si es que los bancos podían cobrarse de una cuenta del cliente sus deudas no pagadas (eso es compensar) con conocimiento del cliente.
Como no soy abogado no miraré lo que dicen las leyes. Supongamos que en efecto esta cláusula podría ser añadida en un contrato estándar de préstamo. En principio, debería ser visible en el contrato que uno firma voluntariamente con el banco. Pensemos en el valor de dicha cláusula. Lo mejor es pensar en una hipoteca o en un crédito vehicular. Suponga que usted quiere un crédito para comprarse un auto o una casa pero usted quiere un contrato en el que se impida al banco quedarse con el bien (auto o casa) si usted no paga, nada menos. El banco nunca aceptará dicho contrato pues se queda sin un bien que garantice el pago de la deuda. De repente el banco aceptará dicho contrato cobrando un interés muy alto que cubra el costo de todos los que no pagarán. Del ejemplo resulta obvio que tanto el banco como usted estarán de acuerdo en establecer un colateral que reduzca el riesgo de no pago y por lo tanto reduzca el costo de dicho crédito. Sería tonto no hacerlo y sería estúpido poner una norma que impidiera hacerlo de manera voluntaria.
Si por alguna razón alguien aprueba una norma prohibiendo que el banco compense las deudas hipotecarias porque sería una maldad dejar a una familia sin casa o cualquier cosa por el estilo, tendríamos una larguísima lista de familias que no tendrían más remedio que recurrir a los mercados informales de crédito o ahorrar hasta pagar en efectivo el valor de sus casas. Sin duda, los mercados informales tendrán maneras muy efectivas de garantizar el pago de sus deudas. Así que si queremos bancarizar a más familias, aplaudamos la decisión de Indecopi, que va en el camino correcto, y pidamos a la SBS que exija que los bancos nos pregunten si queremos firmar un papel de color amarillo fosforescente donde voluntariamente ofrecemos un mejor colateral y por ende nos merecemos una menor tasa.
Publicado en El Comercio, Enero 14, 2012
Monday, January 09, 2012
Doce preguntas para el 2012
Publicado por
Eduardo Morón
El próximo año recién empieza y se viene cargado de dudas. Resumamos las 12 más importantes tanto internacionales como locales. Uno. ¿Se romperá el Euro? En mi opinión no, pero la presión de los mercados sobre las economías europeas incluidos países tan importantes como Italia hará temblar los mercados financieros. Dos. ¿Saldrá USA de la recesión? Yo diría que no. En todo caso si sale será sólo para volver a entrar a un período que será recesivo o de muy bajo crecimiento. Tres. ¿China tendrá su crisis financiera? Creo que eso está descartado por ahora. Hay mucho espacio para seguir postergando ajustes en serio en dicho país. Cuatro. ¿Crecerá el mundo más de 4%? No hay forma. Cinco. ¿Habrá una crisis global tipo 2008? Creo que aún no. Pero aquel país que crezca más de 5% debería darse de golpes en el pecho. Seis. ¿Habrá más primaveras árabes fuera del mundo árabe? Mi apuesta es que por lo menos en un par de países más habrá cambios profundos de régimen político. Siete. ¿Durará el gabinete Valdés todo el año? Creo que sí, pero no todos. Ocho. ¿Cambiará el sentido de la política económica? No, pero seguirán las dudas. Nueve. ¿Podrá el gobierno alinear a las regiones? No hay forma que eso pase en todas las regiones. Diez. ¿Crecerá la inversión privada más de 10%? Sólo si el gobierno logra que Conga empiece operaciones. Once. ¿La inflación será más de 3%? No. Pronto estará en línea. Doce. ¿Creceremos a más de 5%? Creo que con suerte pasaremos el 4%.
Publicado en la revista de la Camara de Comercio de Lima, Enero 2012
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